Historias de Cuba
La fuga de las élites cubanas antes del triunfo revolucionario dejó atrás mansiones vacías, tesoros ocultos y escrituras aún llenas de preguntas
Bandera nacional cubana
«Quien se acuesta con niños, mojado se levanta». Proverbio popular castellano
Noviembre de mil novecientos cincuenta y ocho. Suite 5600, One Rockefeller Plaza, Nueva York. Hombres blancos y trajeados escuchan atentamente las explicaciones de sus invitados. Los primeros parecen relajados. Los segundos, un tanto nerviosos, pese a la variedad de buenos licores a disposición de los asistentes. Colgando de una de las paredes laterales, un enorme mapa político de Cuba.
Con voz afectada, los huéspedes, mayormente tocados por el sol, van desgranando en el mapa los avances de «los barbudos». Transmiten a los norteamericanos y a sus hombres de confianza que, pese a la propaganda institucional, el ‘Ché’ Guevara y los hermanos Castro pueden tomar los puestos neurálgicos del país cuando y como quieran. Lo ejemplifican en el plano de la isla: con un lápiz negro, van tapando las carreteras y fuertes militares que controlan. Uno de los ejecutivos, alto y aún musculoso, de aspecto marcial, se levanta. Con ojos avezados a ello, examina la carta. Comprueba que, sea quien sea el quien mande a la guerrilla, sabe lo que hace: ha partido el país por la mitad. A continuación, exclama........
