Desde el Conuco | El mundo nació sin fronteras, pero el hombre aprendió a dibujarlas | Por: Toribio Azuaje
“Dios no ha creado fronteras. Mi objetivo es la amistad con el mundo entero”
Vale el tiempo de hoy para filosofar sobre este mundo convulsionado y triste, un mundo que se deshilacha cada minuto que se cuenta en el reloj histórico que mide nuestro tiempo. Este planeta al que llamamos tierra, no vino al mundo con cercas y fronteras, no apareció una mañana dividido por alambres, muros o líneas invisibles dibujadas sobre mapas construidos por manos que despedazaron y dividieron todo. La tierra nació entera, completa, única, sin marcas que dividieran los espacios de vida, nació como una casa sin tapiales donde el viento, las aves, los ríos y las poblaciones podían moverse sin pedir permiso o pasaporte. Fueron los seres humanos quienes mientras el tiempo transcurría fueron sembrando límites y fronteras en el hermoso paisaje construido por la naturaleza, como si quisieran cortar en trozos perfectos y definidos lo que la naturaleza había tejido entero como un solo cuerpo.
Originariamente, las fronteras no siempre fueron muros, algunas veces constituyeron una necesidad, otras veces configuraron una estrategia y más aún una herida sangrante e imborrable. Las divisiones y fronteras emergieron........
