SOBRE BUROCRACIAS INSOPORTABLES | Por: Ernesto Rodríguez
Ernesto Rodríguez (ernestorodri49@gmail.com)
En todos los países las burocracias siempre han sido algo nefasto. Veamos las concepciones de algunos grandes autores.
El gran escritor francés Honoré de Balzac (1799-1850), mucho antes que el escritor checo Franz Kafka (1883-1924), ya se percató de lo perjudicial que es una burocracia para la vida de los ciudadanos. Balzac veía cómo se estaba desarrollando y fortaleciendo la burocracia en la sociedad francesa de su época y dedicó su novela titulada: ‘Los Empleados’ (1844) a criticarla. Así, en las primeras páginas de la obra dice: “La burocracia es un poder gigantesco puesto en movimiento por enanos (…) De este modo se establecía lentamente la mediocridad en la Administración francesa. Compuesta por completo de espíritus mezquinos, la burocracia ponía un obstáculo a la prosperidad del país, guardaba siete años en sus carpetas el proyecto de un canal que hubiese estimulado la producción de una provincia (…) perpetuaba la lentitud, eternizaba los abusos que la perpetuaban y la eternizaban a ella misma (…) en suma aniquilaba a los hombres de talento” (1). Respecto a los empleados de una burocracia, unas páginas más adelante Balzac dice: “Es difícil decidir si se vuelven cretinos en ese oficio, o si ejercen ese oficio porque son un poco cretinos de nacimiento” (2).
Por otra parte, el gran escritor inglés Charles Dickens (1812-1870) en su obra: ‘La Pequeña Dorrit’ (1855-1857) critica duramente la burocracia y en el capítulo 10 titulado: “Conteniendo toda la Ciencia del Gobierno”, Dickens se refiere a una ficticia ‘Oficina del Circunloquio’ que es: “La Oficina más importante del Gobierno (…) Cualquier cosa que se requiera hacer, la Oficina del Circunloquio era de antemano la primera entre todas las oficinas públicas en el arte........
