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Sociedad civil inevitablemente vs. Partidocracia tradicional | Por: Daniel García

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04.10.2026

Si bien la unidad del país es necesaria, también es inevitable que en estos tiempos de mengua e inmoralidad se dirima democráticamente el viejo modelo partidista y sus alcances frente a la sociedad civil negada al continuismo, siempre tomada en la historia republicana de Venezuela como un instrumento subordinado y de aprobación permanente de un sistema que colapso.

El gran cambio político duradero no puede fundamentarse bajo ningún concepto de modernidad y transformación exclusiva y forzadamente en los partidos; sin temor a equivocarme, se gesta en las grietas de la sociedad que responsablemente decide organizarse.

Para romper una hegemonía partidista, la ciudadanía debe dejar de ser una mera espectadora electoral para convertirse en el actor estratégico fundamental de la reconstrucción nacional y en el muro de contención que evite el avance inmoral del continuismo anclado en el viejo modelo de estado de poder centralizado, soporte históricamente comprobado del militarismo y presidencialismo exacerbado.

​La hegemonía prospera cuando la sociedad civil se desarticula. Romper ese monopolio exige que los ciudadanos no solo voten, sino que también ocupen y ejerzan el poder político.

Para lograrlo, el primer paso es la reconstrucción del tejido social. Toda hegemonía se alimenta de la fragmentación y la polarización deliberada, que neutraliza la capacidad de respuesta de la población. Restaurar la confianza interpersonal y tejer alianzas transversales es vital.

​La unidad nacional no se logra por decreto, sino mediante una coalición sociopolítica clara. El elector moderno busca soluciones operativas a sus problemas cotidianos, no lealtades........

© Diario de Los Andes