ELEGÍA A SIMÓN RODRÍGUEZ | Por: Alí Medina Machado
ELEGÍA A SIMÓN RODRÍGUEZ
Tu nombre viene de una luz que alumbra,
luz que integra las maneras del ser,
el canto liminar que nos da fuerzas,
que hace libre la mente,
Hombre de conocimientos, Don Simón,
debes pernoctar entre nosotros,
en la fe de los venezolanos
que profesan tu credo militante
de una vida in crescendo.
“Educar contra la historia” fue tu sino,
arrancar la ignorancia de mentes infecundas,
sembrando una estación de luz
por los que transitaron tus ojos
en la contemplación de los paisajes,
hacer el libro doctrinario
con que fabricar el pan y la justicia.
Rodríguez edificó sus estaciones
en los cielos de esta América.
Desde los suelos calamitosos
dejó emerger su mito victorioso
y lo hizo zafiro prendido
al cuello de la historia.
Los pueblos nombran sus ideas
como si fuesen un agua exquisita
que sirve para combatir
la sequía de los siglos.
Tus manos eran grandes,
adusta tu cara pensativa,
Te golpearon los días
en la ausencia inmensa
Pero iba el hombre pensativo
terriblemente puro en su conciencia
mientras el dolor de la patria crecía
llena de oscuridades,
de soledades y silencios;
con hambre de luz en plenitud
y sin gritos libertarios todavía.
un río de ideas bullentes
incubadas en las arterias destinadas
de su ser portentoso.
Iba buscando semillas
por los rumbos de la historia,
haciendo sus pirámide de letras
a la altura infinita del universo.
Quería penetrar los siglos venideros:
Todos enarbolaban el silencio
Su nombre de esmeralda resbalaba
Las luces de su nombre
no encontraban aposento.
los dioses del tiempo
no comprendían su misión.
Pero iba haciendo Repúblicas,
alumbrando los pueblos del Continente
en cada geografía americana.
la terquedad y el silencio
dejaron de ser matriz del Continente,
en el tatuaje de América.
salen palabras formadoras.
La furia múltiple de su razón
impulsa su sangre luminosa
para que el hombre nuevo
vislumbre sus caminos
¡Don Simón! gritan los vientos.
el musgo escribe sobre las serranías
el nombre de Rodríguez;
en las mesas del Continente.
Los inviernos seculares
pierden sus iniquidades
cuando las ideas florecidas
en los jardines de los pueblos..
de todo sueño americano
completamente la esperanza.
del fondo de sus obras,
Con el bálsamo construido con su luz
Con la penetrante palabra de su genio
hagamos un evangelio.
Con su fe en el destino
fabriquemos las velas
que ahuyentan las sombras.
Con el agua lustral de sus libros
de resurrectas geografías.
con el vocabulario de sus libros
construyamos el lenguaje
y con su gran inventiva
edifiquemos la nueva educación
definitivamente cargada
Vamos a que su memoria portentosa
a que nos haga música himnaria
y nos enseñe a germinar,
como germinan los campos
Pidamos que su fuerza inteligente
como el trino de un pájaro
que vislumbra la montaña,
de sus alas abiertas.
Abramos hoy los libros
que tienen su nombre,
están los días infinitos,
la sustancia de una vanguardia
los signos de una sana ideología,
la de aquel hombre en ascenso
que nos llama a caminar,
a seguirlo paso a paso,
por los surcos abiertos
de su gloriosa plenitud creadora.
Título: Elegía a Simón Rodríguez
Alí Medina Machado – 2026
Diseño de Portada: Christopher Barreto
Se reservan los derechos
Es propiedad del autor
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