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Brindando con un mencía por nuestra tierra

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18.03.2026

Creado: 18.03.2026 | 06:00

Actualizado: 18.03.2026 | 06:00

Ciento veinte años han pasado ya desde el nacimiento de este diario, difícil que alguien se acuerde, quizás algunas viñas y los pastos que fueron protagonistas de la economía a principios del siglo XX y que hoy, las primeras, suponen bandera berciana en cuanto a lo que ahora representa El Bierzo fuera de nuestras fronteras.

¿Qué ha pasado por el camino? Pues no pocas cosas, buenas y malas.

Una terrible guerra que puso de manifiesto el lado más despreciable del ser humano y que dio paso a una dictadura donde los derechos y libertades eran coartados por las balas. En este proceso, El Bierzo fue cuna de resistencia en el nombre de Girón. Después, una transformación de impacto que nos llevó el descubrir que en nuestras montañas teníamos un filón por explotar en forma combustible fósil. Pero necesitabamos hombres y mujeres valientes para que, con sus manos, llevasen a cabo esa misión. Habíamos tenido ya experiencia en esa labor, un par de miles de años atrás, sacando oro en nuestras queridas y ahora «heridas» Médulas.

Nunca fue fácil al principio, porque a la propia dificultad de los medios del momento, se unía aquella forma de «empresario paternalista» que no concebía que las personas trabajadoras tuviesen derecho apenas a algo más que el aire que respiraban.

El sindicalismo de clase en la comarca tuvo su inicio en la segunda mitad del siglo citado a partir de las huelgas que se originaron en Asturias y que acertadamente se siguieron en las comarcas de El Bierzo y Laciana. A partir de ahí, empezaron a la labrarse las mejoras significativas del sector y que hicieron «huella» para otros muchos.

En Ponferrada, Compostilla I nos vino a señalar cual sería el destino económico de nuestra comarca.Vimos como en los verdes campos de Cubillos del Sil se alzaba el exponente quizás más significativo de nuestro modelo productivo: la central térmica Compostilla II. Luego vino la de Anllares, de menor capacidad, y que vertebraba la cuenca. Con todo en marcha y como diria Prada A tope, fueron años de bonanza, pero no exentos de conflictos laborales.

Conflictos de los que debemos heredar ese sindicalismo de lucha, de compromiso con la voluntad de las y los trabajadores, asertivo y negociador. Que sepa aglutinar convicciones y lidere los desafios laborales y sociales de esta comarca.

Conflictos de los que fue testigo y dio voz el Diario de Leon y que hoy se pueden rememorar en su archivo, volviendo a ver a aquellos y aquellas que defendieron unas condiciones dignas en el trabajo, casi cobrar vida de nuevo para recordarnos que las cosas, aún las más dificiles, pueden conseguirse con la union de todos y todas.

El futuro de esta comarca está aun por escribirse y si fuese el Diario de Leon quien llevase a cabo esa tarea, le haría una lista de lo que ¡no! me gustaría leer en el futuro más cercano en sus titulares: «El Bierzo sigue sin reindustrializarse». «El Bierzo lidera la estadistica de desigualdad laboral». «Los políticos siguen prometiendo en periodo de elecciones lo que luego no cumplen». «Las cuencas mineras siguen siendo museos del recuerdo, quedándose sin sus gentes». «Un centro médico para diez pueblos». «Las Médulas arden por segunda vez»…

Espero volver a tener la oportunidad de participar en el 200 aniversario de este diario por dos motivos: uno, porque se habrá descubierto el elixir de la inmortalidad; y dos, porque será una noticia excelente que sigamos leyendo periódicos en papel, escuchando la radio y, como no, brindando por ello con un mencia de esas viñas que aun seguirán observando nuestra historia.


© Diario de León