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Terrorífico liliput

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09.04.2026

Creado: 09.04.2026 | 06:00

Actualizado: 09.04.2026 | 06:00

Periódicamente todos sentimos la necesidad de experimentar nuevas emociones, al menos poder abandonar nuestras rutinas y sumergirnos en realidades excitantes aunque sean virtuales. De ahí, que se pueda explicar el incontenible auge de tecnologías que nos acercan cada vez más a dimensiones ignotas hasta ahora.

Otros, prefieren lo clásico y sin complicaciones tecnológicas optando por pagar y tener experiencias reales que los coloque al borde de una crisis nerviosa o colapso mental. Es el caso de aquellos que tras el abono de cierta cantidad de dinero y firma de un contrato, ingresan voluntariamente en una cárcel para vivir como presidiarios durante unos días.

Para los que estén pensando en emular tales conductas les comunico que ya no es necesario decidirse por estas dos opciones. No dejan de ser un sucedáneo de verdaderas experiencias vividas por otros y recreadas para pasatiempo o simplemente absolutas ficciones.

Es mucho más fácil hacer una visita a Corea del Norte y aprovechar las oportunidades que en el ámbito del verdadero terror nos ofrece uno de los países más extraños del planeta. Para conocer más en detalle lo que podemos encontrar en este país pequeño y de unos veintiséis millones de personas seguiremos a la analista en geopolítica Sui Mi Terry.

Debemos comenzar diciendo que es una dictadura familiar, hereditaria, comenzó con el abuelo hasta el actual presidente Kim Jong Un, todos de la familia Kim (que debe ser como aquí, Pérez). Sus pilares de poder son: despiadada represión al modo estalinista, agencias de policía e inteligencia que lo controlan todo, adoctrinamiento ideológico y corrupción de los dirigentes políticos y militares. Un verdadero paraíso.

Nos podemos imaginar, simplemente con lo apuntado, cómo debe ser la vida cotidiana en este país. Pero hay más que hará las delicias de los amantes del riesgo. Algo que puede parecer antagónico es la base ideológica del régimen, confucionismo mezclado con marxismo, el batiburrillo es importante. Toda religión está prohibida excepto el culto al líder.

El abuelo, fundador de la dinastía y artífice del modelo político y social fue también el padre de la política Juche. Basada en un nacionalismo extremo y culto a su personalidad. Ni que decir tiene que exterminó a todos los que se opusieron o simplemente no le resultaban simpáticos.

La sociedad norcoreana se estructura en castas según el sistema Songbun. Hay tres principales y diversas secundarias, pero básicamente son: La de los leales o núcleo duro, la de los indecisos o en tierra de nadie, y la de los hostiles o aquellos que no demostraron ser patriotas cuando los japoneses invadieron el país.

Solo por nacer y según tus antepasados pertenezcan a una u otra casta, así te encuadran. Si naces hostil, mueres hostil. Claro que esto tiene sus consecuencias en cuanto al nivel de vida, educación e incluso alimentación que recibirás del estado. Es importante porque todo es estado. Un concepto muy interesante unido a esta clasificación social es el de culpabilidad por asociación. Si uno comete un delito político, fácil por cierto, ya que cualquiera puede arrugar involuntariamente la foto del gran líder, irá a la cárcel él y tres generaciones sucesivas.

Ni que decir que el país está lleno de campos de trabajo forzado y me temo que las condiciones no son nada democráticas. Pero, nadie ha querido un enfrentamiento directo con este país de los horrores porque tiene armamento nuclear. Eso sí, su producto interior bruto es de los más bajos del mundo, la población apenas tiene para comer y se gastan la mayor parte de su dinero en armas y raciones para alimentar su ejército.

No se puede negar que es un lugar propicio para experimentar el horror y la parte más oscura de la naturaleza humana. Confucionismo, marxismo, psicopatía de los líderes, definen un régimen reminiscencia de otros del pasado en el que el terror y anulación del ser humano es cotidiano. No hace falta inventar nada, ni buscar en redes experiencias del más allá.


© Diario de León