Jerez: Una feria bonita y con arte o un restaurante incómodo
26 de abril 2026 - 05:50
CUANDO aún rugen los motores del Gran Premio de Motociclismo pensamos ya en la Feria de Jerez. Nuestra Feria del Caballo que en el 2027 cumplirá 60 años (solo me he perdido 6...). Nuestra Feria se bebe y se vive… otras se programan.
La de Jerez, durante toda la vida fue lo primero: arte sobrao y largo de libertad, una copa, un encuentro que no preguntaba quién eras ni a dónde ibas, una puerta abierta donde el Age y el soniquete de la tierra aparecia a compás. En Terremoto, los Juncales o Los Peña y en tantas otras nacía sin pedir permiso.
Hoy, sin embargo, algo ha cambiado. Y no hace falta ser un purista ni un romántico de barra para sentirlo. Basta con intentar entrar en las casetas. La Feria se nos escapa entre reservas y horarios fijados. La Feria del Caballo fue siempre un territorio jerezano sin fronteras. Entrabas y allí sucedía todo. O te ibas a la francesa sin despedirte o diciendo “adiós a quien sea”. Así de simple y así de maravilloso, maravilloso…
Ahora no. Ahora te reciben con una lista, con una reserva (que ya está a estas alturas casi agotada) , con una mirada casi sevillana que mide si eres “de dentro” o “de fuera”. Y lo que era la barra de arte se ha convertido en una trinchera de allí... de Madrid repleta de espíritu de ‘Comepeces’. Ese espacio sagrado —donde se cruzaban........
