Aena y la erótica del poder
Pasajeros en el aeropuerto de Ibiza en una imagen de archivo / Marcelo Sastre
Muy probablemente el lector recuerde cuando se armó la marimorena con el proyecto de construcción del dique de es Botafoc, que generó un tremendo rechazo entre la sociedad ibicenca. La Autoridad Portuaria reaccionó con la habitual campaña de blanqueo, conjugando las bondades que traería aquella infraestructura y asegurando que únicamente se acometía por necesidades de seguridad y no para incrementar el tráfico de pasajeros y mercancías. También se habló de pantalanes flotantes y de un intervencionismo urbanístico mínimo.
A las explicaciones dadas por el organismo público siguieron las preceptivas genuflexiones por parte de las autoridades ibicencas, que bendijeron la intervención, dado que no existían tales intenciones de convertir es Botafoc en un macrodique, sino en la infraestructura mínima e imprescindible para atender a los pasajeros con comodidad y eficacia.
Sin embargo, no existe detector de mentiras más infalible que el paso del tiempo. Hoy tenemos aquel dique sencillito transformado en una megaterminal que, además de las líneas regulares de ferri que enlazan con la península y Mallorca, recibe más cruceros que el puerto de Palma. De ellos descienden miles y miles de pasajeros,........
