Los números de la violencia machista
No hace falta ser un experto en análisis de datos ni un sociólogo para comprender la crudeza de las cifras publicadas estos días por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial. Seis de cada diez mujeres asesinadas aún convivían con su agresor y siete de cada diez murieron en su propia casa. La mitad fallecieron por heridas de arma blanca, el método más frecuente en los crímenes de violencia machista, junto a los golpes y el estrangulamiento. Cinco de cada diez estaban casadas y siete de cada diez tenían hijos. Ante el miedo a romper una relación por las posibles represalias, conviene recordar una evidencia que confirman las estadísticas: las cosas no mejoran si no te separas. Más bien al contrario. Lo dicen los números de la violencia machista.
Las denuncias por violencia de género han aumentado, pero solo una de cada cuatro víctimas había denunciado antes de ser asesinada. Dos de cada diez feminicidas se quitan la vida después de cometer el crimen y solo en uno de cada diez casos existían medidas de alejamiento en vigor. El domingo es el día de la semana en el que se registran más agresiones y julio, el mes con mayor incidencia. La media de edad de las mujeres asesinadas es de 43 años y la de sus agresores, de 47, aunque esta violencia atraviesa todas las etapas de la vida. En 2025, la víctima más joven tenía 19 años y la mayor, 86. Desde 2003 hasta 2025, 1.342 mujeres han sido asesinadas en España a manos de hombres con los que mantenían o habían mantenido una relación sentimental. El año 2008 fue el más letal, con 76 víctimas. En 2025 fueron 49 las mujeres asesinadas. La vida en pareja no siempre es de color rosa, pero nunca debería dejar morados en la piel ni huérfanos en casa. «La familia es el lugar donde eres feliz y te dan cosas». Así define mi hijo de cinco años su hogar: un espacio donde no debería existir el miedo, ni la violencia física o verbal, ni las humillaciones, ni las vejaciones, ni mucho menos el temor a perder la vida.
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