Señalan porque no quieren (o saben) pensar
Hay gente que ha descubierto una forma muy cómoda de ganar debates: impedir que se celebren. No hace falta leer, ni entender, ni molestarse en construir un argumento. Basta con señalar. Y como señalar cansa menos que pensar, la fórmula se ha propagado con la velocidad de un virus bien adaptado.
Lo llaman cultura de la cancelación. Suena a trámite administrativo, a vuelo retrasado por la niebla. Y el eufemismo funciona. Pero cuando a alguien se le impide hablar por lo que piensa, la palabra correcta es más antigua y más sucia, y el diccionario la registra desde hace siglos: censura.
La universidad, que es de todos, se ha convertido en el........
