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Pedro Sánchez, cuerpo y España

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31.03.2026

La enunciación de carrerilla de esos tres pesos pesados del Gobierno recién remodelado resuenan como la invocación a un grito guerrero tipo ‘Santiago y cierra España’. Más allá de la curiosidad de los apellidos de Carlos Cuerpo, nuevo número dos del gabinete, y del negociador Arcadi España, que ocupará Hacienda en sustitución de María Jesús Montero, el relevo ministerial es un claro aviso de que Pedro Sánchez mira decidido al 2027; con Presupuestos o sin ellos, lo que formalmente es un despropósito. Y sueña con ir más allá.

Carlos Cuerpo, nieto de un chavalín que comenzó a trabajar con nueve años en una mina extremeña de wolframio -el material básico de los blindados- es un pilar profesional de enorme fortaleza por su preparación como alto funcionario del Estado y más. Estudios con beca en el extranjero, inglés, francés y se asegura que también conoce el chino y el japonés. Su paso por el ministerio de Economía ha hecho olvidar a Nadia Calviño y cualquier empresario o alto directivo sale de encuentros con él reconociendo con admiración su competencia. Optimista vital, el nuevo vicepresidente solo se queja de que la oposición no pregunte casi nunca sobre economía, por lo que apenas puede intervenir en los plenos de control al Gobierno en el Congreso. O el PP no tiene kamikazes para enfrentarse con él o la economía va demasiado bien para sacar el tema. Es más fácil meterse con los regalos generosos del Partido Socialista a la oposición: los casos Ábalos, Koldo y Cerdán. Pero la caspa torrentiana de esos escándalos, aunque se filetee en los juzgados para que dure lo máximo posible, tiene que ir cediendo paso informativo al alud de noticias que sacude el mundo: desde las ocurrencias diarias, siempre peligrosas, de Donald Trump, a la repercusión en la vida diaria de la guerra descontrolada de Irán.

Con el nombramiento de Carlos Cuerpo como número dos, Pedro Sánchez deja en buenas manos la política económica y queda Félix Bolaños para arreglar todo lo demás de la vida y los conflictos diarios. Para lo exterior, Pedro Sánchez ya se vale. Aunque los medios que trabajan día y noche en la demolición presidencial lo ignoren, la figura de Sánchez se acrecenta en el extranjero. Se enfrentó a Donald Trump al no aceptar en la OTAN la imposición de gastar en Defensa el 5% del Producto Interior Bruto. Y se plantó en el 2%, que ya le vale. Tomó sus riesgos con el ‘No a la guerra’ en solitario -en Moncloa reconocen que pasaron tres o cuatro días con el aliento contenido- pero después casi todos los países se han unido al rechazo de las hostilidades desatadas por el dúo Netanyahu-Trump. Hasta la ultraderechista francesa Marie Le Pen proclama que esta no es su guerra. Solo la fracción ultraderechista sumisa a Trump, encarnada en España por Santiago Abascal, la comparte; o no se atreve a denunciarla.

En el exterior, la figura de Pedro Sánchez comenzó a dispararse en Italia con su elección como ‘hombre del 2025’ por el influyente semanario L’Expresso. Pero ahora le concede su portada The Wall Street Journal definiéndolo como «el europeo que se enfrenta a Donald Trump». Del servilismo de Mark Rutte, secretario de la OTAN, ni se habla y Ursula von der Leyen ni está, ni se le espera. En el entorno de Sánchez sueñan; pero las encuestas, aunque mejoran algo, no anuncian milagros. A día de hoy.

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