De esposas y esposados
30 de mayo 2026 - 03:05
Tengo una curiosidad perversa: qué pensó el papa León XIV al ver entrar al Vaticano a Pedro Sánchez. Lo imagino observando con piedad a este reyezuelo, un corrupto acorralado que siempre despreció a la Iglesia, un tipo odiado que esquivó el barro en los funerales de la dana y ni asomó a llorar a los muertos de los trenes de Adamuz. Y ahí estaba, tragándose sus escupitajos laicistas para mendigar asilo. Frente a la modesta sillita blanca de invitado, dudó. Miró a sus asesores, desubicado. Su ego es tal que creyó que él debía sentarse en el trono a bendecir a Su Santidad. Pura megalomanía. El mismo bochorno del Palacio........
