Lisístrata
Lola López Mondéjar es una escritora y psicóloga que escribió esta semana en El País un interesante artículo con el título de “Nuestras jóvenes Lisístratas”. No sé cómo enfocarlo, pero se me ocurre relacionarlo con una pregunta que hoy está en el aire: ¿Superará Vox el 20% y desaparecerá definitivamente el 15 M?
Según la psicóloga existe una tendencia entre las jóvenes a reducir lo más posible sus relaciones heterosexuales, prefiriendo huir de un modelo de sociedad patriarcal para realizarse en un empoderamiento en solitario, al estilo del vocel (celibato voluntario) que declara Rosalía. Esto produce un rechazo en los jóvenes del sexo masculino que reaccionan acercándose a posiciones propias de la machosfera y de la ultraderecha.
No sé si esto es así, pero un análisis a vuela pluma indica que las chicas votan más a la izquierda y ellos son principalmente la base electoral de los de Abascal. Dice que esto es debido a una exageración a la hora de aplicar las políticas de igualdad. Recuerdo los años del 15 M y me pareció un movimiento ilusionante y lleno de buenas intenciones, capaz de llenar las apetencias de jóvenes deseosos de promover valores para diseñar una vida que les mereciera la pena. Esto fue aprovechado por algunos avispados que se adueñaron de lo que era un impulso saludable para darle forma política y convertirlo en la casta que empezaron criticando.
Me interesa el mundo de los jóvenes porque hay una gran limpieza en todo lo que piensan. Les falta la experiencia, pero la experiencia suele matar las buenas intenciones cuando nos enfrenta a la realidad de los fracasos frente a los intentos de mejorar. La vida siempre se encarga de malear todas las situaciones ideales, luego el destino se impone, como dice la copla: “mentiras, murmuraciones que se inventan los chavales”, de La Profecía, de Rafael de León.
Lola López dice que las jóvenes se siguen enamorando, porque esa es una cosa que va en su naturaleza, pero lo hacen con temor y precaución y lo consideran un riesgo para su integridad y su vocación de empoderamiento. Los jóvenes decepcionados van en busca de ideales que les afirmen en su yo masculino tradicional y equivocado, y los encuentran en un macho subido en un caballo. Parece como si una cosa fuera consecuencia de la otra, huyendo de la vida, tal y como se presenta de forma natural.
Las chicas, por el contrario, se identifican con Lisístrata, que lideró una lucha durante la guerra entre Atenas y Esparta, negándose a tener relaciones sexuales con sus esposos hasta que no se alcanzara la paz.
¿Estamos en estas? No lo creo, pero sí pienso que la pretendida igualdad ha abierto una brecha de desigualdad que llega incluso a alimentar preferencias políticas.
