Trump no puede con Irán y se ceba con Cuba
La llegada de la primavera esta vez produce una mezcla de consternación y estupor. No puede ser que la estación más amable nos sorprenda entre dos focos de desolación como Oriente Medio y América.
Comprendo que la gente eluda inmiscuirse en los pormenores de la guerra de Irán, pese a que se ha convertido en un asunto existencial en poco más de tres semanas. Nos estamos jugando los garbanzos en esa región caliente de Asia Occidental, tan desconocida en nuestra realidad insular atlántica, a expensas de un octogenario chiflado -en junio cumple los 80- con la sartén por el mango.
De madrugada, a Trump se le cruzan los cables y monta un tiberio tras otro con sus tuits en Truth Social, como si no pudiera vivir sino en un permanente estado de alarma.Es inevitable tener pesadillas con la sarta de disparates que rigen el mundo desde que el republicano llegó al poder. Una distopía que llega a su cenit en Irán sin visos de que haya una marcha atrás viable. Estamos en esa escalera de la escalada que nunca se debe subir, porque si nos caemos, se cae el mundo entero. No es circense, es trágico.
Y la crisis de........
