Memoria de 250 años de Canarias en América
El canario, hace siglos, era un personaje de mucho cuidado, como solía decir Pérez Minik. Iba dejando su rastro por donde pasaba, como en América, de norte a sur, donde se sentía como en casa. Lo vi con mis propios ojos en ese continente de reencuentros, donde están los fósiles de nuestro legado sociocultural.
El 250º aniversario de la independencia de EE.UU. no ha tenido la resonancia emocional y política que merecía, por la vanidad incurable de un presidente que ansía tener un busto de granito en las Colinas Negras de Dakota del Sur en el monte de Rushmore. Babiecadas como esa han empañado una efeméride convertida en una fiesta de ego con su cara en todas partes, desde el merchandising a las pantallas gigantes, como si fuera su propio cumpleaños, y no tuviera 80, sino 250, con infinito autobombo.
Trump es un presidente de paso, que deja un reguero de malos recuerdos, como la guerra de Irán. Que no ha contribuido con ningún destello a la historia de su país, sino le definen las persecuciones raciales, los tiroteos en Minneapolis y la foto de un niño ecuatoriano detenido por el ICE con una mochila de Spider-Man y un gorrito con orejas de conejo. Esa imagen deplorable de........
