Cuando no sabemos de la misa la mitad
La España que visita el papa desde ayer vive en pleno debate existencial. Este es un curioso país escindido en dos hemisferios que no se pueden ver ni en pintura. Nada más aterrizar en Madrid, León XIV deploró las “narrativas divisivas y polarizantes”, tan del agrado de una derecha española que adora a Trump, incluso al peor Trump.
España se ha vuelto una encarnación de Israel y Palestina, obligados a coexistir como dos Estados, fórmula que algunos aceptan, pero otros no. En el Palacio Real, como si se quitara la muceta antes del discurso de mañana en el Congreso, dejó sentado lo que piensa. Nada de “armas” ni “muros”. Más cultura y educación. Multiculturalidad. Derecho internacional y multilateralismo. No a la guerra ni a la discriminación. Y a los paladines de la ‘prioridad nacional’ les soltó en un centro de Cáritas que “quien está en Madrid es de Madrid”. Y punto.
Este papa tiene más sintonía con la izquierda socialista que con la derecha católica porque la realidad es testaruda. Y la ultraderecha española, llave de la alternancia, es la más radical de Europa. El Gobierno, un día se despertó y el dinosaurio estaba allí. No es un cuento. Todo ha venido rodado antes del viaje del papa. A León XIV no se le oculta esa división........
