Contra Sánchez, por las buenas o por las malas
Entiendo los porqués de un acoso y derribo semejante a un presidente del Gobierno. Habrá elecciones generales en 2027, en nueve meses, según se ha filtrado, y Sánchez llevará nueve años. El PP ha perdido la paciencia, y esta leva de fieles estamentales es la prueba. El famoso atajo, “el que pueda hacer, que haga”, de Aznar, lo dice todo.
Alguien, por tanto, ha tocado las campanas a rebato. Y no es la primera vez. Felipe González, que gobernó trece años y medio -se dice pronto-, dijo el jueves “no temer” la llegada de una coalición de PP y Vox. No es el único. González no sufre demencia, pero está un poco desmemoriado. Asedió a Suárez, lo asediaron a él y en 1999 lamentaba que “alguien en la izquierda prefiera que gobierne la derecha”.
Puedo entender, en efecto, esta operación de Estado, de Estado profundo, sigilosa, contra Sánchez, porque a la oposición, cuando le pica el comején del poder, le entran urgencias y orquesta operaciones de acoso y derribo. Como decía Luis María Anson, “es la única forma de sacarlos de ahí”. En La Vanguardia, Jordi Évole recuerda esta perla del exdirector de ABC: “Fue necesario poner en riesgo el Estado”. En 1993, el eterno González resistía como Sánchez hizo en 2023. El 3 se repite, como si........
