Al papa se le llenó la cachimba
Este papa no difiere del anterior a la hora de posicionarse frente a la guerra y usar en nombre de la paz sea la mitra o el solideo, la solemne autoridad o el soft power, el poder blando y discreto de León XIV, si lo comparamos con Francisco, que era un pacifista beligerante. Pero este peruano-estadounidense de origen canario, que está al llegar, ha sido firme en su mensaje pascual, cuando la paz en Irán era anoche una incógnita envenenada.
Desde el primer día puso el grito en el cielo en Semana Santa, en la homilía del Domingo de Ramos, con aquella especie de mandato en la Plaza de San Pedro, “¡Depongan las armas!”, dirigida a los Trumps de toda laya, que parecía contener un taco para completar la frase de la exhortación: “¡Depongan las armas, coño!” Ya las bombas habían matado a miles de víctimas civiles en Irán y Líbano cuando el papa se enfadó con los falsos cristianos de golpes de pecho, que en España serían los Feijóo y Abascal, en su rifirrafe por quién luce más católico, apostólico y romano de boquilla.
En el Urbi et Orbi del domingo, León XIV era un papa cabreado con la hipocresía de la clase política ante la violencia. Esta vez no mencionó la........
