menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El volcán no es el problema: el verdadero reto empieza cuando termina la erupción

19 0
26.07.2026

Hablamos demasiado de sismos y poco de lo que entiendo como la verdadera prevención del riesgo volcánico. Leemos noticias sobre enjambres, deformación del terreno, emisión de gases… En Tenerife, donde desde hace aproximadamente una década se mantiene una actividad geológica anómala, el interés informativo es lógico: la población quiere saber si habrá una erupción y cuándo ocurrirá. Sin embargo, esas preguntas, siendo importantes, no deberían monopolizar el debate en unas islas donde sabemos que los volcanes constituyen un riesgo que tarde o temprano se manifiesta en forma de erupciones, que el ser humano no puede evitar ni frenar.

Olvidamos, por tanto, prepararnos para las consecuencias posteriores: las cenizas, el suelo, la industria, las comunicaciones y la reconstrucción tras un golpe implacable de la naturaleza. Si seguimos reduciendo el riesgo volcánico únicamente a la posibilidad de una erupción, acabaremos cayendo en el efecto del cuento del lobo: cada enjambre sísmico generará titulares, especulaciones y cansancio social, mientras la verdadera preparación seguirá pendiente.

Después de haber sido testigo de cerca tanto la erupción de Cumbre Vieja, observo que la experiencia de La Palma no ha cambiado en la medida necesaria nuestra manera de entender este riesgo connatural a estas islas. Cuando hablamos de prevención volcánica solemos pensar solo en planes de evacuación, mochilas de emergencia, semáforos volcánicos o simulacros. Todo eso es imprescindible, porque salva vidas. Pero la prevención no termina cuando la población consigue ponerse a salvo. También consiste en preguntarnos hoy cómo responderemos mañana. ¿Está Canarias preparada para reconstruir una isla tras una gran erupción? ¿Tenemos respuestas jurídicas, económicas y sociales preparadas antes de que las necesitemos? Porque la prevención de hoy no solo no debe alarmarnos sino que es la seguridad de mañana.

El volcán puede afectar a más o menos personas, pero el postvolcán, puede afectar a muchas más, cientos de miles. Y es así porque el verdadero impacto comienza cuando la lava deja de fluir. Es entonces cuando aparecen las viviendas que no pueden reconstruirse, las fincas sepultadas, los negocios que desaparecen, las familias que permanecen durante años atrapadas entre expedientes administrativos, los problemas de aseguramiento de los bienes, la pérdida del valor del suelo, la desaparición física de los terrenos anteriores a la erupción, las infraestructuras destruidas, las........

© Diario de Avisos