menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Quien quiera lapas, que se moje el culo

4 0
previous day

Eran ya casi las seis de la tarde, del lunes de esta mismita semana, y el calufote en casa era insoportable. “Paaaaaaaaaaaaa tengo mucho caloooorrr”, esa frase percutida hasta la saciedad como solo los chinijos saben hacer nos empujó a la playa, aunque fuera “tarde”.La mejor idea de la historia y obviamente no se nos ocurrió a nosotros solos. Había muchas más familias aprovechando uno de los elementos de nuestra identidad más arraigados y envidiables: nuestra estrecha relación con el mar. Desde hace milenios lo hacemos. Los concheros, las cazoletas guanches y los petroglifos bimbaches están ahí para recordárnoslo.

Después siglos de trabajadores y trabajadoras del mar, fiestas populares y un largo etcétera hasta llegar a nuestros días, que a pesar de vertidos incontrolados y masificación turística, seguimos disfrutando, contra viento y marea —nunca mejor dicho—, de nuestro océano Atlántico, que nos define, nos acoge y nos limita a partes iguales.

Pero vuelvo al lunes por la tarde, que me desvío de lo que quería contar. De repente, una familia coge el móvil y dice en voz alta: “Creo que suspendieron las clases”. Empieza el pánico, todo el mundo corriendo a confirmarlo, los lamentos entre la resignación y el cabreo: “¿Y ahora qué hacemos?”, “¿Dónde dejamos a los niños?”, “¡Pues si hace calor pa’ los niños que arreglen los colegios, que pa’ otras tonterías y mamaderas sí hay perras, pero para los colegios se ve que no!”.

Obviamente, esos comentarios son generalizados, repetidos hasta el infinito por miles de familias canarias y tienen más razón que un santo. Que en una tierra como la nuestra, situada muy cerca del Trópico de Cáncer y a apenas 100 kilómetros del desierto más grande del planeta, los colegios no dispongan de algo tan sencillo como aire acondicionado en las clases es que se cuenta y no se cree.

Mucha declaración de emergencia climática, mucho discurso precioso de cara a la galería, pero entre calor y goteras no hay colegio que escape. Increíble y cierto a la vez.

Pero escarbemos un poco más en el asunto y sin mucho esfuerzo llegaremos a algo que creo debería ser central en el debate público: el modelo productivo y la organización del........

© Diario de Avisos