Izquierda radical: gestionar la ruina
05 de abril 2026 - 03:10
Esta vez cumplieron con el plazo legal. Podemos aceptó las migajas que le ofrecía Izquierda Unida y se incorporó a la coalición para competir en Andalucía. Qué remedio: las dos últimas veces que concurrieron solos a unas elecciones (Aragón y Castilla y León) los ciudadanos les dieron menos del 1% de los votos. No es errata. Bracean los servidores de Pablo Iglesias para frenar la agonía.
Pero con jactancia y esa insufrible superioridad moral. Dicen los podemitas andaluces que el acuerdo “no refleja el peso político de nuestra formación”, pero que lo aceptan por generosidad, para salvar el espacio de la izquierda verdadera y menguante. Las dos partes corren un tupido velo sobre el hecho de que el pacto ha aparcado el gran problema de hace cuatro años: el reparto de cargos y tareas parlamentarias y las subvenciones correspondientes. Lo que de verdad importa a alguno.
El acuerdo llevado al Parlamento andaluz horas antes de que se cerrara el registro ha tenido un enorme reflejo mediático –estábamos en Semana Santa– y una desmedida celebración por parte de los protagonistas. “La peor noticia para Moreno Bonilla”, han llegado a decir, como si Moreno Bonilla no estuviera más preocupado por otros sectores del espectro político que le hurgan en su propio terreno.
Seamos serios. La unión –provisional– de la izquierda a la izquierda del PSOE en Andalucía es una componenda de colectivos con mucho miedo al naufragio y poca comprensión de la realidad en la que trabajan. Demasiadas fuerzas pero escasa fuerza conjunta. Solamente una de ellas, Izquierda Unida, puede considerarse en puridad un partido político, con mediana implantación, alcaldes y concejales, actividad orgánica y un líder serio y solvente. Las otras seis son más bien selectos clubes de amigos y familiares muy entregados, eso sí, a la causa (las causas, más bien). De algunos se puede decir lo que se comentaba de otros presuntos partidos en los albores de la democracia: sus militantes caben en un taxi.
En 2022 Vox logró en Andalucía un 13,4% de los votos y 14 escaños en el Parlamento. Por Andalucía –la coalición que ahora se repite– tuvo 7,7% y 5 escaños. El otro partido de la izquierda radical, Adelante Andalucía, que va por su cuenta, un 4,6% y 2 escaños. La pregunta más necesaria sería ¿por qué la ultraderecha es más votada que todos nosotros juntos? No se la van a hacer.
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