EL ARTE DE ENCAJAR, columna de María Isabel León
La vida tiene una extraña manera de recordarnos que nunca se detiene. Mientras en algún lugar alguien nace, en otro alguien se despide de la vida. La alegría y el dolor no se turnan; conviven. Quienes seguimos aquí, tenemos un privilegio que a menudo olvidamos: todavía tenemos “tiempo”. Tiempo para equivocarnos y corregir el rumbo. Tiempo para aprender, para pedir perdón, para reconciliarnos, para descubrir capacidades que permanecían dormidas y para convertir nuestros talentos en un servicio. Sin embargo, con demasiada frecuencia desperdiciamos ese regalo. Invertimos horas en el resentimiento, en el juicio hacia los errores ajenos, en........
