MUNDIAL 2026: EL REFUGIO DE LA EMOCIÓN, columna de Juan Carlos Gambirazio
Uno quisiera que las cosas que ama sean siempre iguales y, probablemente, en esa necesidad reposa aquello que llamamos amar. Al fútbol ya no lo vemos como antes, al mundo no lo vemos como antes, tampoco al país. Sin embargo, ahí están otra vez los grupos de WhatsApp, las discusiones inútiles, los álbumes, los recuerdos, la emoción descolgándose del alma, como forzandonos a creer que aunque existió un tiempo pasado que siempre será mejor, el fútbol sigue siendo lo que siempre fue aunque ya no lo sea más. Hay una calidez extraña en eso, incluso ahora.Casi nada logra unirnos demasiado. Todo dura poco: la indignación, la alegría,........
