De oficio y función: la corrupción
Todos los días hay casos nuevos.
Datos, cifras, contratos que no cuadran, desviaciones, nóminas fantasma, obra que no existe donde el papel dice que existe, se difunden como hallazgo, como si cada vez fuera la primera vez que el sistema se descubre a sí mismo.El gobierno reacciona, promete revisar, promete castigar, promete el "vamos a hacer" de siempre y en efecto algo se hace: se abre expediente, se cesa a alguien, se anuncia una auditoría.
Pero el hallazgo nunca deja de tratarse como sorpresa.
Cada caso se administra como excepción, como fuga aislada, nunca como la misma tubería goteando en el mismo lugar de siempre.
Pero nadie ver que mientras el hallazgo siga siendo noticia y no diagnóstico, el sistema operativo y de control que lo produjo sigue exactamente igual.
Se corrige el síntoma de hoy con la promesa de mañana, y se aplaza indefinidamente la única pregunta que importa, no quién falló esta vez, sino qué hay en el diseño que hace que fallar así, mes tras mes, entidad tras entidad, sea lo esperable y no lo excepcional.
Ante ese fenómeno que de continuo........
