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Lo que no dijo el congresista demócrata Jim McGovern

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24.02.2026

LA HABANA, Cuba. – El pasado 13 de febrero, el periódico Granma dio a conocer que el congresista demócrata Jim McGovern introdujo en la Cámara de Representantes de Estados Unidos un proyecto de ley con la intención de levantar el embargo contra Cuba. El congresista, de viejo historial en el intento de mejorar las relaciones con el régimen, afirmó que “el pueblo cubano ―no los políticos de Washington― debe decidir sobre sus propios líderes y su propio futuro”.

Sin embargo, tal vez el señor McGovern no sepa ―o no quiera saberlo― que al pueblo cubano se le ha negado durante todo este largo tiempo del castrismo en el poder la posibilidad  de decidir sobre su futuro. Aquí cabe la siguiente pregunta: ¿aceptaría el congresista que en las próximas elecciones presidenciales en su país, solo el Partido Republicano, en el poder, llevara a su candidato a las cámaras de televisión para dar a conocer su programa de gobierno, mientras a la oposición demócrata se le cerrara esa posibilidad?… Estamos convencidos de que la respuesta del señor McGovern sería negativa. 

Pues una anomalía política parecida a esa es la que ha estado presente en Cuba. Aquí todas las ocasiones en que el pueblo ha sido convocado a las urnas, la única opinión que se emite en los medios de difusión ―especialmente en la radio y la televisión― es la que le conviene a los gobernantes. Así ocurrió con el plebiscito sobre la Constitución de la República, y la consulta acerca del Código de las Familias. En ambos casos se saturó a la población con el mensaje oficial de que se votará SÍ para aprobar esos documentos. Incluso, ante el hecho de que algunos medios independientes sugerían votar NO en el plebiscito de aprobación de la Constitución de 2019, algo perfectamente normal en otros lugares, la reacción del oficialismo, por medio de Mariela Castro Espín, fue que “se pretendía sabotear el plebiscito”.

En consecuencia, no podemos aceptar que los voceros del régimen argumenten que el pueblo cubano se dio el tipo de gobierno de su preferencia al “aprobarse” la Constitución en febrero de 2019. Aquello fue una farsa circense más que una votación verdadera. 

Es bien sabido que una elección verdadera, o cualquier otra consulta en las urnas, no se circunscribe al momento en que el elector deposita su boleta en la urna. Hay un momento previo, quizás más importante que el anterior, en que los distintos partidos políticos u opciones por las que se vota, acuden a las cámaras de televisión para exponer sus diferentes puntos de vista, y así dotar a los electores de opciones reales para ejecutar la votación. 

Aquí en Cuba, por el contrario, se manipula a la inmensa mayoría de los electores que no cuentan con la posibilidad de presenciar en la televisión una opinión diferente a la del gobierno. Una opinión que exprese que es válida la opción de votar contra los intereses del poder, y no por ello se dejará de ser cubano ni de querer a la patria.  

Hay que añadir que los gobernantes cubanos siempre han respondido con el silencio cada vez que se les insta a organizar una elección verdadera, con participación de la oposición ante las cámaras de la televisión para expresar sus puntos de vista. Así sucedió, por ejemplo, con una carta abierta enviada a Fidel Castro desde París en 1990, y que contó, entre otros, con el patrocinio de los escritores Octavio Paz, Mario Vargas Llosa y Guillermo Cabrera Infante. 

El día en que la dictadura castrista permita que el pueblo cubano opine o escuche algo diferente a lo que le conviene a la maquinaria del poder, entonces podremos comenzar a atender declaraciones como las del congresista Jim McGovern.


© Cubanet