Cuba: ¿el sepulcro de los vivos?
LA HABANA.- Llegamos hace muy pocos días al año nuevo; arribamos definitivamente a esa primerísima jornada que estuvo marcando el inicio de una nueva sucesión de días y también de noches. Y fue así como cerramos el año viejo año para dejar abierto, como sucede siempre, el nuevo calendario, ese que, añoramos, sea un poquitín mejor.
Hemos llegado a un nuevo año, pero a diferencia de otros, esta vez no recibimos al entrante con el mismo entusiasmo de otras veces. Esta vez fuimos mucho más discretos, más apocados, incluso tristes, y parcos y llorosos. Esta vez no hubo algazaras ni agua lanzada desde puertas y balcones para limpiar los días por acaecer.
En este año ni siquiera nos propusimos dar la muy acostumbrada vuelta a la manzana arrastrando una maleta. La maleta, siempre la maleta que usamos para las evasiones, las maletas para ese salto que es siempre una escapada. Esa que podría ponernos en “distantes riberas”, en paisajes nuevos, renovados. El viaje, siempre protagonista en la vida triste de........
