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Cuando los niños se convierten en el blanco

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14.07.2026

El 23 de junio, la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, e Israel publicó uno de los informes más devastadores jamás elaborados por un órgano de investigación de la ONU sobre el genocidio israelí en Gaza. Su título es casi insoportable de leer: La esencia de la infancia ha sido destruida. Detrás del título se esconde una acusación de extraordinaria gravedad. La Comisión concluye que las autoridades y las fuerzas de seguridad israelíes han atacado deliberadamente a niños palestinos y que estas acciones constituyen genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra en la Franja de Gaza, además de crímenes de guerra en la Cisjordania ocupada.

El informe no es un llamamiento emocional. Es un minucioso documento legal basado en testimonios de testigos, evidencia forense, imágenes satelitales, análisis militares, expedientes médicos y años de documentación. Lo que presenta no es simplemente otro catálogo de víctimas civiles. Sostiene que el asesinato, la mutilación, la inanición, la detención y la destrucción psicológica de los niños palestinos no pueden explicarse como daños colaterales. Más bien, la Comisión concluye que los propios niños se han convertido en objetivos deliberados de la política militar israelí. Las implicaciones de tal hallazgo van mucho más allá de Gaza. Plantean cuestiones fundamentales sobre el futuro del propio derecho internacional.

Un informe de extraordinaria gravedad

La Comisión estima que, desde octubre de 2023, al menos 20.179 niños palestinos han sido asesinados y más de 44.000 han resultado heridos. Aproximadamente el treinta por ciento de todos los palestinos asesinados han sido niños. Estas cifras por sí solas sitúan a la guerra de Gaza entre los conflictos más mortíferos para los niños en la historia moderna. Sin embargo, la importancia del informe no radica simplemente en las cifras, sino en sus conclusiones respecto a la intención.

Documenta casos repetidos en los que los niños fueron alcanzados por disparos de francotiradores, atacados por drones, alcanzados mientras buscaban comida o agua, o asesinados a pesar de no representar ninguna amenaza militar – como debería haber sido obvio. Examina el uso reiterado de explosivos de alto poder en zonas civiles densamente pobladas, mucho después de que las consecuencias previsibles para los niños se hubieran vuelto innegables. Detalla ataques contra hospitales de maternidad, salas de neonatología, escuelas, orfanatos y refugios. También analiza el bloqueo de alimentos, agua y medicamentos, mostrando cómo el hambre, las enfermedades y el colapso de los servicios médicos se han convertido en instrumentos de guerra dirigidos contra toda una población civil, cuyos miembros más jóvenes son los más vulnerables.

La Comisión investiga las prácticas de detención israelíes que involucran a menores palestinos. Los niños detenidos en Gaza y Cisjordania describen torturas, violencia sexual, tratos degradantes y desapariciones en centros de detención sin que se brinde información a sus familias. Dichos abusos, concluye el informe, forman parte de un sistema más amplio de castigo colectivo dirigido........

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