Una butaca y nueve proyecciones (+Genially)
Siempre he creído que uno no elige las películas que ama, sino que ellas te eligen a ti en momentos de vulnerabilidad. Desde niños, vamos recolectando retazos de lo que "debería" ser una pareja: lo vemos en el portal del vecino, en el abrazo de nuestros padres y, con una fuerza casi hipnótica, en la pantalla grande.
Sin embargo, el cine cubano tiene una peculiaridad. A diferencia de Hollywood, que nos vende el romance como un destino final con música de violines, nuestros realizadores han sido históricamente más devotos de la lógica que del pulso. A veces siento que en Cuba hemos tenido........
