24 de febrero: ¡Levantémonos en simultáneo!
La memoria, con sus prodigios, nos provoca, a veces, enlaces misteriosos de ideas, momentos y circunstancias. Uno de estos ocurre ahora, en la antesala de otro 24 de febrero en Cuba. Una fecha que, en momentos tan definitorios, no podemos recordar, como nos ocurre a veces, como un formal ritual patriótico conmemorativo.
Regresa a mi mente la reacción de un cubano luego de un apoteósico acto en La Habana tras los sucesos del 11 de julio. El señor, a mi lado, observaba, evidentemente conmovido, los cientos de habaneros que, al marcharse de La Piragua, que semejaba el corazón espiritual de la Revolución, parecían escenificar una marcha meditada y silenciosa.
Miraba, indistintamente, a los marchantes y a mí con el rabillo del ojo, como quien no lograba contener las emociones desde que cientos de personas se convocaran en ese lugar… Hasta que brotó lo que le ardía dentro: “¡Aquí, precisamente, frente al águila destronada!”.
Su vista iba de la multitud a la muy simbólica columna solitaria desde donde un pueblo en Revolución había derribado el símbolo imperial.
Aquella frase, dicha al paso de las conmociones, es una metáfora perfecta no solo de lo ocurrido aquel sábado en toda Cuba, sino para las peligrosas y amenazantes jornadas que enfrentamos hoy, desde que, por orden imperial, Cuba fue declarada como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos, acompañada de la orden —en este caso al mundo— de no enviar ni un gramo más de petróleo a Cuba. Matar a todo un país, o rendirlo, por inanición petrolera, comprometiendo al resto de las naciones en el crimen.
Aunque no falten quienes no logran verlo, por causas o motivaciones diversas, incluso los que se confabulan con tanta cortina de mentiras y manipulación —muy superior a la tan famosa cortina de hierro— detrás de las duras escenas de estos días, o las muy dignas para sortear la asfixia, está el intento de coronar nuevamente sobre esa columna habanera al derribado depredador.
Por las declaraciones, amenazas, presiones, fanfarrias y discursos de personajes imperiales y sus seguidores extremistas y neoanexionistas, lo que se pretende es un derrumbe........
