¿Cómo hacemos justicia a la revolución del 36?
Ocurre algo misterioso cuando nos enfrentamos por primera vez con ciertas imágenes fotográficas del pasado. Algo mágico. Parece suspenderse el abismo que nos separa de las personas que vivieron en un tiempo que creíamos irrecuperable. Por un momento, parece posible una conexión, parecida a la que puede haber entre dos individuos que se miran durante un par de segundos desde trenes que van en direcciones opuestas. Esta, al menos, es la sensación que tengo yo al ver algunas de las fotos incluidas en Las cajas de Ámsterdam. Margaret Michaelis y Kati Horna en la Guerra Civil, el nuevo libro de Almudena Rubio, historiadora del arte e investigadora en el Instituto Internacional de Historia Social (IISH) en Amsterdam.
Margaret Michaelis. [Salida de la Columna Los Aguiluchos de la FAI hacia el frente de Aragón. Cuartel Bakunin (actual cuartel del Bruch), Barcelona]. 28 de agosto de 1936. Negativo 35 mm., IISH Ámsterdam; Kati Horna. [Niños mirando tras la ventana de un gallinero, frente de Aragón]. 1937. Negativo 6 × 6 cm., IISH Ámsterdam.
Margaret Michaelis. [Plaza de la Vila en el Prat de Llobregat, Barcelona]. 1936, Negativo 35 mm., IISH Ámsterdam.
Margaret Michaelis. Niñas y niños junto a la casa del tenor Miguel Fleta en Albalate de Cinca, Huesca]. Octubre de 1936. Negativo 35 mm., IISH Ámsterdam.
Durante los últimos diez años, Rubio se ha dedicado a la cuidadosa catalogación de las más de cinco mil fotos de la guerra española incluidas en el inmenso archivo de la CNT depositado en el Instituto Internacional de Historial Social de la capital neerlandesa. En el proceso, ha descubierto que muchas de ellas fueron realizadas por Kati Horna (1912-2000) y Margaret Michaelis (1902-1985), dos fotógrafas judías refugiadas antifascistas que acabaron trabajando con la CNT-FAI: Michaelis en los últimos meses de 1936; Horna a partir de 1937. Así, ha expandido considerablemente el catálogo de ambas, obligándonos a redefinir de forma radical su lugar en la historia de la fotografía.
A mí, lo que más me llama la atención en estas imágenes, además de las miradas de la gente, es la luz. ¿Qué pasó en la España revolucionaria de 1936 y 1937 para que la luz fuera tan clara, tan poderosa?
Kati Horna. [Miliciano de la División Ascaso, frente de Huesca]. Marzo-abril de 1937. Negativo 6 × 6 cm; Kati Horna. [Venta ambulante en el Barrio Chino, Barcelona]. 1937. Negativo 6 × 6 cm., IISH Ámsterdam.
Margaret Michaelis. [Milicianas conversando con un miliciano, Castellón]. Octubre de 1936. Negativo 35 mm., IISH Ámsterdam.
En ese momento de conexión imposible e inesperada, no estoy seguro de si nosotros nos transportamos a un mundo pasado o si, en cambio, es el pasado el que se digna a visitarnos a nosotros. Lo cierto es que la impresión de contacto directo, sin mediación, es falsa. Desde luego que hay mediación. Las imágenes fotográficas no caen del cielo. Nos llegan por un camino, que empieza con una persona y una cámara y que pasa por el revelado de un negativo, una impresión –que puede o no excluir partes del encuadre original– y, muchas veces, una cadena de reproducciones análogas o digitales. En cada paso se producen cambios; se ganan algunas cosas y se pierden otras.
A mí me gusta hablar de la biografía de las fotos, de las imágenes, una biografía que se puede describir de la misma forma que se puede narrar la vida de un ser humano. Pero, en el fondo, esta también es una metáfora........
