El cuerpo en la escuela
Escucho. No siempre entiendo, pero igual respondo. Aporto el eco que está obligado a poner allí algo de lo suyo. (Paul Claudel)
Me ha pasado alguna que otra vez, dando clases de filosofía a jóvenes de quince o dieciséis años en institutos, pararme de pronto y preguntar: “A ver, ¿qué acabo de decir? ¿Alguien me lo podría explicar?”, recibiendo el silencio por respuesta o versiones muy distorsionadas, ¡incluso directamente de sentido contrario! ¿Cómo puede ser, si lo acabo de decir? ¿Ya se ha evaporado?
Imagino que esta “evaporación” tiene algo que ver con lo que reflejan los resultados del Informe PISA sobre los que tanto se habla estos días (hasta que ellos mismos se evaporen en el timeline de la actualidad). Por todas partes escucho el mismo diagnóstico: las redes sociales y la IA han erosionado la capacidad de “comprensión lectora” de los estudiantes, base y pilar de las demás capacidades, a través de la facilidad, de la inmediatez, de la delegación.
Sospechosa unanimidad. Da por hecho una concepción de lo que es comprender, algo así como la capacidad de procesar y reproducir información, un esfuerzo sostenido sobre la memoria y la atención concebidas como “raíles” del aprendizaje. ¿Pero seguro? ¿Es eso entender? ¿Así funcionan la memoria y la atención?
Vuelvo a la escena inicial: si en ese aula yo soy capaz de detenerme para abrir una conversación sobre lo que vengo explicando, de pronto aparece el tiempo para otra cosa: alguien hace una pregunta, otra responde, uno asocia una idea, otra recuerda algo, se discute, hay quien se indigna, hay quien relata una experiencia como ejemplo. Es decir: aparece el cuerpo, la memoria, la imaginación, los afectos, el lenguaje, la relación. Y con todo ello, juntos, empezamos a reapropiarnos del objeto de conocimiento. Empezamos a entender.
El aprendizaje es una actividad que nos requiere como sujetos implicados, activos
El aprendizaje es una actividad que nos requiere como sujetos implicados, activos
El aprendizaje es una actividad que nos requiere como sujetos implicados, activos. Lo que recibimos de otro se convierte en propio sólo cuando hacemos nuestro recorrido a partir de ello. No hay entendimiento sin reapropiación y transformación de lo que se entiende.
La lectura funciona igual. Leer es inventar, recrear lo leído, cada libro se completa en la cabeza del que lee. El lector es un aventurero (sin raíles) que va poniendo en relación lo que lee y lo que ha leído, lo que lee y lo que ha vivido, activando........
