Mercosur: ¿apocalipsis para el campo o una oportunidad para Europa?
Las noticias se presumen apocalípticas; esta vez el detonante era el acuerdo UE-Mercosur, el partido que Europa llevaba 25 años calentando en la banda. Y, cuando por fin parecía que íbamos a saltar al campo, llega la noticia: se habla de aplazar la firma, de congelar el avance, de volver a meter el balón en el cajón hasta nuevo aviso. No sé qué es más desesperante: el retraso en sí o la naturalidad con que Europa trata estas pausas, como si fueran parte del paisaje, como la lluvia en Bruselas.
¿Insólito? Sí. ¿Sorprendente? No. En Europa tenemos un talento especial para convertir una oportunidad estratégica en un seminario infinito de prevención de riesgos. A veces pienso que no negociamos acuerdos: negociamos excusas. Y, mientras discutimos el sexo de los aranceles, el mundo juega otro campeonato: Estados Unidos y China no están debatiendo si salen al campo; están decidiendo en qué estadio se disputa el partido y quién pone las reglas.
Mi tesis no cambia por una noticia de aplazamiento. Al contrario: se refuerza. Mercosur no es una amenaza existencial; es una oportunidad estratégica si Europa decide mirar más allá del pánico automático y del titular fácil. Lo que sí cambia es el tono de alarma: sería realmente insólito, y francamente trágico, volver a quedar fuera del tablero mundial por la simple incapacidad de ejecutar una ofensiva. Y aquí la comparación futbolística no es un recurso literario barato; es la radiografía perfecta.
En fútbol, puedes ganar algún partido a base de defensa. Una noche inspirada, un portero en modo leyenda, un rival que........
