La economía de los populismos: (I) La ideología de la inflación
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El éxito del partido de extrema derecha AfD en el Estado alemán de Sajonia-Anhalt, no es por esperado menos inquietante. Le Pen puede conseguir gobernar Francia en apenas unos meses; Madrid podría tener un gobierno de coalición de extrema derecha y Roma ya está gobernada por los populistas. La agenda económica de estas propuestas marcará el futuro inmediato que hoy anticipamos pero desglosamos en dos entregas.
Partamos de la base: ¿Qué es el populismo? Los investigadores del prestigioso centro alemán de pensamiento Kiel Institut, lo definen como la corriente ideológica de “aquellos que sitúan el conflicto entre el «pueblo» y las «élites» en el centro de sus campañas electorales o de su gestión de gobierno”. Con esta amplia definición el populismo puede tener tintes de izquierdas o de derechas, al alza en estos momentos. El primer presidente populista, según el la institución alemana, fue Hipólito Yrigoyen, que llegó al poder en las elecciones generales de Argentina de 1916. La década menos populista en el mundo fue la de los años ochenta y principios de los noventa. Pero estos regímenes centristas también tuvieron que fallar en su gestión, ya que a partir del año 2000 dieron paso a Gobiernos populistas que crecen con fuerza.
El origen económico del descontento está ampliamente documentado. El ahorro, las privatizaciones y la búsqueda de eficiencia fueron recortando el Estado del bienestar en los países desarrollados en la década de los noventa, lo que comienza a cultivar la sensación de marcha atrás. La globalización y deslocalización de procesos productivos genera bolsas de perdedores en las economías más desarrolladas, y el hito más significativo es la gran recesión de 2008 cuya ruta de salida a la austeridad propulsa el populismo.
El geógrafo económico y profesor de la London School of Economics (LSE), Andrés Rodríguez-Pose, aterriza aún más las causas alrededor del voto populista: “El denominador económico fundamental para el auge de la mayoría de los movimientos antisistema no es la pobreza, sino el declive económico (y más si es prolongado en el tiempo). Los territorios donde está creciendo este tipo de oferta política no suelen ser los más pobres de sus países. Son aquellos que un día importaron y han dejado de importar. Lo que une al este de Alemania, el norte de Francia, los distritos industriales del Valle Po, las ciudades costeras inglesas y buena parte de la España........
