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Lo que necesitas no es ni amor ni un contrato

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Juan Carlos Fernández

Las Palmas de Gran Canaria

24/10/2026 Actualizado a las 07:15h.

Pero, ¿a quién quieres engañar, Pedro? El beso de Pedro Sánchez a su mujer en un mitin del PSOE no fue una escena privada ... sin más. Se presentó como algo espontáneo, pero todo en su utilización electoral apuntaba a una estrategia de campaña estudiada y premeditada. Hasta tenía un lema, «La fuerza del amor», señal de que aquel gesto había adquirido una dimensión que iba mucho más allá de una muestra de afecto para convertirse en un mensaje político perfectamente empaquetado.

Poco después, Alberto Núñez Feijóo protagonizaba su propia puesta en escena con la firma de su llamado «Contrato con España». El acto sonaba a compromiso formal, pero su contenido se movía en términos muy generales, difíciles de comprobar después. Una firma sin obligaciones jurídicamente exigibles ni consecuencias contractuales por incumplimiento. Dos escenas diferentes que comparten un mecanismo reconocible: sustituir compromisos verificables por símbolos capaces de despertar emociones.

El inconveniente es que estos recursos no necesariamente consiguen el efecto que persiguen. La psicología lleva décadas estudiando cómo nuestras convicciones previas condicionan lo que aceptamos. Ziva Kunda lo explicó mediante el razonamiento motivado: tendemos a interpretar lo que vemos de manera compatible con lo que ya creemos. Quien simpatiza con un líder puede ver autenticidad en sus gestos; quien desconfía de él puede interpretarlos como propaganda.

A esto se añade la reactancia psicológica estudiada por Jack Brehm: cuando percibimos un intento demasiado evidente de condicionar nuestras opiniones, podemos reaccionar en sentido contrario. La emoción que se pretendía despertar puede pesar menos que la sensación de que intentan tomarnos por tontos. Así, una estrategia concebida para ampliar apoyos puede limitarse a entusiasmar a los incondicionales mientras incrementa el escepticismo del resto.

Esta dinámica no es exclusiva de la política. También ocurre dentro de las organizaciones.........

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