El retorno de los bárbaros: la «prioridad nacional», el vaciamiento del Estado de Derecho y la hegemonía del nuevo fascismo
En 1933, frente al tribunal nazi que pretendía lincharlo legalmente por el incendio del Reichstag, Georgi Dimitrov lanzó una pregunta que hoy resuena con escalofriante vigencia en las instituciones del Estado español: «¿En qué país no son los fascistas bárbaros y salvajes?». El dirigente comunista búlgaro, con una clarividencia dialéctica impecable, no denunciaba únicamente la brutalidad callejera de las camisas pardas, sino la metamorfosis estructural del propio aparato del Estado. Dimitrov alertaba de cómo la maquinaria institucional estaba siendo capturada para transformarse en un engranaje de exclusión, sanción y odio sistemático. Aquella advertencia, pronunciada en la soledad del banquillo de Leipzig, cobra hoy una actualidad aterradora, no solo en los boletines oficiales, sino en la jauría que asedia la democracia en las calles. En la España de los pactos entre el Partido Popular y Vox, la barbarie ha mudado de piel pero conserva intacta su matriz ideológica y su función de clase. Se despliega en una doble ofensiva, íntimamente conectada: la agitación como músculo de choque y la perversión administrativa como esqueleto jurídico del nuevo fascismo.
Antonio Scurati ha diseccionado magistralmente que el fascismo nunca nace como una doctrina acabada, sino como una praxis que vacía el Estado de Derecho desde dentro. Esa praxis, sin embargo, necesita también un músculo callejero, una vanguardia de choque que genere el terror ambiental imprescindible para quebrar los diques de la convivencia. En la España actual, ese músculo lo encarnan figuras como Vito Quiles y otros agitadores que, bajo el disfraz de periodistas, operan como auténticos destacamentos de acoso. Los incidentes de hostigamiento contra profesionales de TVE, señalados y perseguidos en el ejercicio de su labor, no son hechos aislados: son tentativas de dinamitar la libertad de prensa mediante la intimidación sistemática. Esta estrategia alcanzó una cota de especial ignominia el pasado 29 de abril, con el asedio sufrido por la esposa del presidente del........
