Derecho ganado, no regalado
En los últimos años hemos escuchado demasiadas veces que el sistema público de pensiones es “insostenible”, que hay que “meterle la tijera” o que cada cual debe “buscarse su propio plan”. No son meras palabras. Son la expresión de una orientación política que, de aplicarse, debilitaría uno de los pilares más sólidos de nuestra sociedad y pondría en riesgo la seguridad de millones de personas que han trabajado toda su vida.
La pensión de jubilación no es un favor del Gobierno ni un privilegio condicionado por quien esté en el poder. Es un derecho consolidado tras décadas de esfuerzo y cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social. Cada nómina, cada aportación, cada año de trabajo ha servido para garantizar que, al llegar el momento de dejar la vida laboral activa, existiera un respaldo digno y seguro. No hablamos de caridad ni de concesiones temporales. Hablamos de justicia y de reconocimiento a quienes han sostenido el sistema.
Quien ha trabajado 30, 40 o 45 años no solicita un favor, reclama lo que ha ganado con su esfuerzo. La jubilación forma parte de un contrato social que une........
