El futuro de nuestro puerto y Marruecos
El pasado domingo 27 de septiembre, Fernando Clavijo defendía, en una entrevista en Canarias7, que eran necesarias las misiones comerciales canarias en Marruecos, las inversiones en el puerto saharaui de Dajla, la colaboración de buena vecindad con el país alauita y aceptar las posiciones de Pedro Sánchez sobre el Sáhara. Trataba de populista el cuestionamiento de todo esto por parte de quién les escribe y que, además, lo hacía sin proponer alternativas. Obviamente lo que afirma es falso. Claro que propongo alternativas. Se las voy a resumir.
El Puerto de La Luz y de Las Palmas se encuentra ante uno de los momentos más decisivos de su historia reciente. El Atlántico oriental está cambiando y lo está haciendo con rapidez. Marruecos desarrolla una estrategia portuaria ambiciosa, con Tánger Med como gran referencia, nuevas capacidades en Agadir y Nador y el proyecto de Dajla, mientras Canarias profundiza sus relaciones económicas y empresariales con el país vecino. Ante esta realidad, no podemos limitarnos a celebrar las oportunidades de la cooperación ni a contemplar pasivamente el crecimiento de nuestros competidores. Necesitamos una estrategia propia.
Vengo advirtiendo de esta situación y proponiendo medidas concretas para fortalecer la posición de La Luz y de Las Palmas. No se trata de levantar muros ni de cerrar Canarias al exterior. Tampoco de cuestionar la necesidad de mantener una relación de buena vecindad con Marruecos. Se trata de algo mucho más sencillo: cooperar no significa dejar de defender nuestros intereses.
Y aquí aparece una contradicción que merece ser abordada con claridad. Mientras desde el Gobierno de Canarias se impulsan misiones empresariales, acuerdos y proyectos de cooperación con Marruecos, algunas de esas iniciativas pueden terminar favoreciendo la consolidación de infraestructuras que compiten directamente con Canarias. Una cosa es ayudar a nuestras empresas a internacionalizarse y otra diferente es utilizar recursos públicos canarios para contribuir al desarrollo de plataformas que pueden restar actividad, tráfico e inversiones a nuestro propio sistema portuario. El gran error de la derecha nacionalista española y la derecha nacionalista canaria es pensar que el interés general lo definen los grandes grupos económicos y empresariales.
El caso de Dajla resulta especialmente significativo. La participación de empresas e instituciones canarias en iniciativas relacionadas con el futuro puerto plantea una pregunta legítima: ¿es razonable que Canarias contribuya a desarrollar infraestructuras que aspiran a disputar actividad al Puerto de La Luz y de Las Palmas? Repito, la internacionalización de nuestras empresas es........
