Posando ante un cajón
Posando ante un cajón
Autor(es): Tania Chappi
Hoy constituyen rarezas, pero durante mi niñez y adolescencia, allá por los años 70, todavía era posible encontrar de manera habitual, en puntos céntricos de las ciudades cubanas, aquellas cámaras rectangulares montadas sobre trípodes de las cuales colgaba una manga o trozo de tela negra. Junto a ella, a menudo sentado en un banquito, aguardaba el artista, o mejor decir el artesano, porque por lo general las fotografías salidas de esos equipos distaban bastante de la calidad estética.
No sé si por la antigüedad de los dispositivos o la limitada formación de sus operarios, los encuadres, la nitidez, el equilibrio entre luces y sombras de las instantáneas dejaban mucho que desear. Sin embargo, uno se sentía feliz de tener un recuerdo del paso por el Coppelia, el Capitolio, el Parque Central, el Prado de La Habana, por ejemplo.
En esa época no todos poseían cámaras fotográficas ni rollos. Además, entre los residentes fuera de la capital seguía rigiendo la convicción de que visitarla y no tomarse una foto en ciertos lugares, equivalía a no haber venido. ¡Y cuán misterioso nos parecía el artefacto!
Similar placer y curiosidad debieron embargar a quienes en décadas anteriores posaban ante el fotógrafo ambulante, observaban cómo colocaba una placa en el interior de la caja e introducía la........
