Juegos para adultos
Autor(es): Tania Chappi
Una forma de relajarse en medio de los apagones
Cuando llega ese momento desesperante, en el cual, luego de horas sin corriente eléctrica, los celulares caen en un sueño profundo, a las lámparas recargables les queda un suspiro y la mayoría de los cubanos sueña con un ecoflow o una plantica de petróleo, se ponen a prueba los nervios, la resistencia, la resiliencia. Los minutos se eternizan, el calor impide dormir, la presión sube o el biorritmo se deprime. Entonces, mirar hacia el pasado constituye una tabla salvadora.
Juegos para adultos han existido desde hace milenios: los que pícaramente quizás estén imaginando y otros menos populares hoy. Numerosos testimonios e historias de ficción detallan esas prácticas.
Del afán de pasar bien el tiempo no se salvan a veces ni las ocasiones solemnes. Hacia 1840, María de las Mercedes Santa Cruz y Montalvo, condesa de Merlín, viajó a Cuba después de residir largos años en Europa. Una de las anécdotas recogidas en el volumen Viaje a La Habana, rememora un velorio donde observó “el espectáculo menos análogo a la tristeza y al silencio de las ceremonias mortuorias. Cerca de 40 personas de ambos sexos formaban allí grupos animados; los más jóvenes jugaban [a las] prendas”.
Especialmente en las regiones de clima frío, los seres humanos han buscado cómo distraerse puertas adentro de sus viviendas. En Jane Eyre, la novela de Charlotte Brontë (sobre las tribulaciones de una institutriz y su amor por un aristócrata en la Inglaterra decimonónica), el señor Rochester recibe, en plan de visita con todo incluido, a sus acaudalados vecinos. Al respecto, la heroína comenta: “Aquellos días en Thornfield fueron diferentes a los de los tres meses anteriores, y los pasamos muy alegres. Cuando llovía se inventaban variados entretenimientos, y entre ellos me llamaron la atención las charadas representadas que por primera vez veía”. Jane alude a acertijos, los participantes tratan de adivinar una palabra o idea a partir de indicaciones (movimientos corporales, sonidos) relacionadas con su significado.
Hasta avanzado el siglo XIX, hombres y mujeres iluminaban sus ratos de........
