El gobierno de los eslóganes chocó con la realidad
La ciudadanía está cansada del populismo, de la polarización y de la postverdad instalada como método de acción política. Gobernar no puede ser administrar hashtags. Y oponerse no puede ser dinamitar cualquier posibilidad de acuerdo.
Hay cambios de gabinete que fortalecen a un gobierno. Y hay otros que dejan al descubierto que el relato se agotó antes que las soluciones. El ajuste ministerial del presidente José Antonio Kast, realizado a solo 69 días de iniciado su mandato, no es una simple corrección política: es la primera gran señal de que gobernar a punta de consignas, metáforas y frases de campaña simplemente no funciona.
Porque una cosa es ganar una elección hablando de orden. Otra muy distinta es gobernar un país complejo, tensionado y cansado de la polarización permanente.
La salida de Trinidad Steinert y Mara Sedini no es solo un cambio de nombres. Es la admisión silenciosa de que el gobierno perdió conducción política antes de cumplir sus primeros cien días. Y cuando un gobierno que prometió autoridad comienza a reaccionar más rápido de lo que conduce, lo que aparece no es fortaleza. Es ansiedad.
Chile enfrenta una crisis real de seguridad, inmigración irregular, narcotráfico y deterioro institucional. Y no hablo........
