¿Quién gana cuando el Estado no actúa?
A veces pareciera que hablar de normas de emisión, planes de descontaminación o decretos ambientales es entrar en un terreno reservado para abogados, científicos y funcionarios públicos. Sin embargo, detrás de esos instrumentos aparentemente técnicos hay decisiones profundamente cotidianas: qué aire respiramos, qué agua bebemos, cómo protegemos nuestros bosques, qué ocurre con las especies amenazadas o cuán preparados estamos para enfrentar incendios forestales y otros desastres socionaturales o eventos extremos.
Los chilenos parecen entenderlo. Una reciente encuesta de Greenpeace reveló que un 82% de las personas ha percibido cambios climáticos o ambientales en el lugar donde vive durante los últimos cinco años, y los incendios forestales aparecen como una de las principales amenazas ambientales para el país. No estamos hablando, entonces, de preocupaciones abstractas, sino de problemas que las personas reconocen en sus propios territorios, y, probablemente por esa razón, el 76% espera que el Gobierno aumente su acción en estas materias.
Por eso resulta difícil comprender la falta de urgencia con que el Estado está respondiendo. En........
