Tráfico humano: los niños haitianos no necesitaron entrar por la ventana, la puerta estaba abierta
El eventual ingreso irregular a Chile de niños haitianos, amparado bajo la apariencia de reunificación familiar y sin trazabilidad suficiente respecto de su destino, expone una falla institucional difícil de comprender. Nuestro país no es capaz de controlar siquiera su puerta principal: el Aeropuerto Arturo Merino Benítez. A estas alturas, la incompetencia estatal pasa a segundo plano, porque aquí las posibles víctimas son niños y, probablemente, también sus madres y familias.
Traficar con seres humanos es una de las expresiones más crueles y degradantes de nuestra especie. Hacerlo con niños es todavía peor. Pero que ello pudiera haber ocurrido a vista y paciencia de autoridades, funcionarios y organismos llamados precisamente a protegerlos representa una derrota institucional que Chile no puede minimizar ni relativizar.
Estos niños no necesitaron entrar por una ventana, cruzar clandestinamente una quebrada ni ocultarse en algún paso fronterizo. Entraron directamente por la puerta principal del país: a través de vuelos internacionales, controles migratorios, visados, procedimientos consulares y decisiones administrativas. Es decir, habrían atravesado una cadena completa de instituciones públicas sin que se verificara eficazmente quiénes los acompañaban,........
