Cuidar la democracia sin atajos: la trampa del populismo punitivo
En tiempos donde la posverdad se normaliza y las certezas se diluyen, la principal víctima suele ser la democracia. Por eso, que el Ejecutivo asuma finalmente la que fue su principal promesa de campaña —la seguridad de las familias chilenas— genera una mezcla inevitable de alivio y urgencia. La situación en nuestros barrios ha llegado a un punto insostenible: el narcotráfico y el crimen organizado han secuestrado la tranquilidad cotidiana de la ciudadanía, que ya no tolera más dilaciones ni discursos vacíos.
Bajo el peso de esta urgencia, propuestas como la de privar de beneficios estatales a los condenados por narcotráfico —incluso hasta por 15 años después de haber cumplido su pena— pueden sonar tentadoras o coherentes con el enorme daño causado.
Sin embargo, el problema ético y político aparece cuando la vara de la justicia se vuelve asimétrica. ¿Cómo pretendemos construir una sociedad auténticamente justa si endurecemos la........
