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Cuando la piedra se niega a ser vitrina: reformas del patrimonio cultural ucraniano

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Hay objetos que se agotan al ser mirados; hay otros que insisten en decir algo. Natasha Klimenko, en su capítulo “Obteniendo significado de la materia: reformas del patrimonio cultural”, recogido en el libro Descubriendo Ucrania, parte de esa segunda certeza para discutir una pregunta central: ¿qué significa hoy “reformar” el patrimonio en un Estado que desovietiza, está invadido por Moscú y negocia su propio relato histórico?

Esta reseña toma eso como punto de partida y lo cruza con la crítica metodológica que Jan Dutkiewicz y Jan Smoleński formularon en 2023 bajo el nombre de “superposición epistémica”.

El terreno complejo de las reformas

Reformar el patrimonio cultural en Ucrania no es un ejercicio museológico en el sentido habitual del término. En el mismo lustro coinciden la Ley de Desovietización de 2015, que prohíbe símbolos comunistas y nazis; la reorganización del Ministerio de Cultura y sus políticas de protección del patrimonio y dos agresiones rusas que reordenaron las prioridades: la Revolución de la Dignidad, la anexión ilegal de Crimea y la guerra del Donbás en 2014, y la invasión de 2022. En ese marco, “reformar” deja de significar el mero recambio de exhibiciones y pasa a significar decidir qué se salva primero, qué se pierde, qué se reconstruye y bajo qué relato.

El campo museístico ucraniano atraviesa un punto de quiebre. Estudios recientes sobre política museística y patrimonio coinciden en que 2014 reordenó prioridades, presupuestos y la disponibilidad de profesionales. Esos mismos trabajos muestran un andamiaje institucional que combina instrumentos centralizados y locales, y señalan los desafíos que conectan la preservación del patrimonio con el proceso de integración europea.

La reforma, por tanto, no opera en el vacío geopolítico: como recuerda Marthe Handå Myhre al analizar la diplomacia cultural rusa, Moscú ha sostenido durante décadas un trabajo sistemático de construcción de Estado mediante la cultura en lo que suele llamar su “vecindario cercano”. Anna Kutkina, en su etnografía post-Maidán, estudió la multivocalidad del proceso de desovietización, en el que la práctica social excede lo meramente normativo.........

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