Una salida para las familias endeudadas
En Chile hay una crisis silenciosa. Más de cuatro millones de personas mantienen deudas morosas. Casi un millón de personas destina más del 50% de su sueldo a pagar deudas. Muchas viven esta situación en silencio, con angustia y hasta con vergüenza. Cuando el endeudamiento es de esta magnitud, estamos frente a un problema social. Este es el tema que estamos poniendo sobre la mesa, antes que nos estalle en la cara.
La deuda no solo es un problema financiero de las familias. Entra a la casa, altera el sueño, genera angustia, provoca discusiones familiares y convierte cualquier imprevisto, como una enfermedad, en un drama. Perder el empleo cuando las cuotas se comen buena parte del sueldo puede significar el derrumbe completo de una familia.
Los números son alarmantes. Al primer trimestre de 2026, 4.011.868 personas registraban deudas morosas, uno de cada cuatro adultos del país. El 73% llevaba más de un año en esa situación y la mora promedio alcanzaba los $2,51 millones. En el grupo más pobre, la mora equivale a cinco sueldos. Es matemáticamente impagable con su ingreso. Los grupos C3, D y E concentran más del 80% de la morosidad.
¿Por qué pasa esto? Porque cuando una persona se atrasa, la deuda crece como bola de nieve. Se le suman intereses moratorios, gastos de cobranza y el hostigamiento de las llamadas. Cada acreedor cobra por su lado. Alguien puede repactar con un banco y seguir igual de ahogado porque tiene otras cinco deudas intactas. El sistema termina exigiéndole más al que ya no da para........
