Abordemos los desafíos de seguridad en las escuelas con la brújula bien puesta
Si la respuesta es solo castigo, sin rutas de retorno, lo esperable no es menos violencia, sino más ruptura y reincidencia.
En Chile, nadie que haya pisado una sala de clases en los últimos años puede desconocer que algo se ha ido fracturando en muchas escuelas: profesores agredidos, estudiantes que sienten miedo, apoderados que desconfían. Es comprensible que el Estado busque respuestas.
Los proyectos que hoy se discuten —uno sobre nuevas medidas de seguridad en los establecimientos y otro que agrava las penas por delitos cometidos en contexto escolar— nacen de esa preocupación legítima. Negarlo sería injusto con quienes viven la violencia en primera línea.
El punto es cómo respondemos y a qué costo. El proyecto sobre seguridad y orden contiene intuiciones correctas: necesitamos entornos protegidos y herramientas para las escuelas. El riesgo aparece cuando la respuesta se aproxima más a la lógica de la seguridad ciudadana que a la de un espacio educativo.
Revisión de mochilas, más........
