Mandalas, Ecomunitarismo e individuo comunitario-universal-cósmico: breves notas
"Mandala" en sánscrito quiere decir "círculo".
Desde tiempos inmemoriales muchas culturas originarias a lo largo y ancho del Planeta han expresado pensamientos, sentimientos y arte a través de esa figura. A veces el círculo principal tiene en su interior uno o más círculos concéntricos o no. A veces el círculo está dividido en dos, cuatro o más espacios.
Entre estos últimos nos interesan aquí los producidos por culturas originarias de Abya Yala, que, sumándole ciertos símbolos expresan toda una cosmovisión y una manera deseada de vivir.
Por ejemplo, la división en dos mitades, una superior y otra inferior, puede representar la relación entre el mundo terreno y el mundo ultraterreno. Una parte puede albergar astros (el sol, la luna y/o estrellas). Y a la derecha e izquierda de una parte pueden aparecer, respectivamente, un hombre y una mujer. Y pueden hacerle compañía o aparecer solo algún elemento aparentemente natural, como una montaña, un río, un vegetal o un animal, para dar constancia del entorno en el que viven los humanos.
El arriba y el abajo, el lado derecho e izquierdo, así como el hombre y la mujer, representan la unión indisoluble de los (aparentemente) opuestos. Y tanto los astros como los elementos aparentemente naturales pueden representar a ancestros. (Ver en el Anexo la bandera mapuche actual, que incluye un mandala).
Así el todo del mandala indica una cosmovisión y una manera deseada de vivir en la que las diferencias son constantemente superadas en una relación de complementariedad y de respeto, para que el Mundo sobreviva y se perpetúe.
Esas concepciones y propuestas se encuentran, por ejemplo, en el Ayllu andino, que reúne en una comunidad solidaria de vida y de culto a las personas de los sitios más bajos y más altos con sus ancestros y con el entorno terrestre y celeste, la Pachamama. Ésta no es solo la fuente nutriente que hace posible la vida humana, sino la Madre Tierra, con la que se debe mantener una relación de respeto y amor. En el ayllu deben ser superadas las diferencias humanas, y el ser humano reafirma su condición de hijo (y nunca dueño ni usuario discrecional) de la Pachamama. Ahí está resumido el modelo comunitario solidario y ecológico que a cada quien provee de lo que necesita para vivir dignamente (en los parámetros de esa cultura) a cambio de su contribución en las labores que hacen posible la producción, distribución y consumo adecuados a aquellas necesidades, respetando siempre la preservación y regeneración de la Pachamama.
Esa cosmovisión y modelo vital reúne la realización comunitaria de cada persona y su conducta ecológica, enmarcada en la conducta ecológica (reforzada por ritos y cultos) de toda la comunidad.
Ahora bien, nuestra hipótesis es que en esas culturas originarias aún no se ha desarrollado plenamente ni la idea ni la realidad de un "individuo" que (re)descubre y asume conscientemente como tal las tres normas fundamentales de la Ética, y la visión y práctica de la interculturalidad.
Sobre lo primero volveremos en lo que sigue. Sobre lo segundo indicamos que no raramente las culturas originarias se autodesignan como "la gente" (desde los yanomami de Brasil y Venezuela, hasta los inuit de Groenlandia), considerando a los otros humanos como "no plenamente humanos" (ni más ni menos que como lo hicieron los griegos con quienes juzgaron y clasificaron como "bárbaros"). Como consecuencia de esa limitación tales culturas nunca imaginaron la posibilidad de constituir a la especie humana entera como género real que se reconoce y coopera solidariamente. Por el contrario, las guerras marcaron su encuentro con las comunidades diferentes más próximas (y, obviamente, también con cualquier humano venido de algo más lejos, lo que es plenamente justificable en casos de resistencia a una Conquista impuesta).
Ahora bien, el "desencantamiento del mundo" que empezó a producirse desde los orígenes mismos del capitalismo fue produciendo una triple separación-desconocimiento ausentes en el ayllu y demás estructuras similares de los pueblos originarios de Abya Yala: separación entre los seres humanos, separación entre éstos y el resto de la naturaleza, y separación entre los humanos y lo sagrado (antepasados, entes de apariencia natural, y/o Dioses).
En el capitalismo no hay complementariedad solidaria sino oposición antagónica entre los capitalistas, por un lado, y quienes se ven obligados a venderle su fuerza de trabajo para poder subsistir, por........
