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“Es cool ser fascista”. ¿Se puede ir más allá de TikTok?

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14.06.2026

"Ninguna civilización es perfecta en el planeta. Tampoco está desprovista de méritos. Ninguna civilización puede juzgarse superior a otra."

Xi Jinpig, presidente de China comunista

"A diferencia de la lengua de la derecha tradicional, la lengua de la ultraderecha [actual] no busca construir una retórica que no se exhiba como tal. No quiere disimular nada aberrante, nada escabroso, nada absurdo. La lengua de la ultraderecha pone de manifiesto su perversa aspiración al "mal común" y a la disolución comunitaria, mientras celebra abiertamente la codicia, la injusticia y la crueldad en todas sus formas."

La frase utilizada como título: "Es cool ser fascista", fue pronunciada por un joven argentino, preguntado por qué había votado por el actual presidente, Javier Milei.

Valga aclarar que la voz inglesa "cool" tiene varios significados (fresco, sereno, atractivo), pero hoy en español su uso más destacado (fundamentalmente entre población juvenil y en redes sociales) proviene de su sentido coloquial en inglés, que se puede traducir acertadamente como: genial, estupendo, muy bueno, maravilloso. Entonces: ¿es genial, estupendo, muy bueno y maravilloso ser fascista? Muy probablemente el joven de marras ni sabía lo que estaba diciendo; solo estaba repitiendo algo que está en el ambiente, que se ha impuesto como tendencia cultural. Por eso un monstruo payasesco como Milei puede ganar una elección.

Hoy, definitivamente, asistimos a un clima de derechización generalizado. Lo que 50 años atrás era la tendencia dominante en el mundo: un clima de protesta social que se expresaba en diversas acciones antisistémicas (luchas obreras y campesinas, sindicatos combativos, luchas estudiantiles, movimientos guerrilleros, Mayo Francés, liberación femenina, movimientos hippies pacifistas, Teología de la Liberación), en estos momentos se ha trocado -no por casualidad, por supuesto- en una creciente despolitización, asumiéndose valores conservadores. Por ese ese joven puede votar alegremente por su verdugo, y estar de acuerdo -muy probablemente sin saber por qué- con posiciones supremacistas, de negación del otro distinto, ultra individualistas. Todo ello, por cierto, tiene explicación.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, en 1945, con el triunfo de los Aliados, habiendo puesto el mayor esfuerzo la Unión Soviética (y el apoyo de prácticamente la totalidad de países del mundo, que entraron en la contienda casi como una formalidad cuando la suerte de los derrotados ya estaba echada), pareció que el pensamiento fascista se extinguía. Más de medio siglo después puede constatarse que no es así. Posiciones de ultraderecha van solidificándose en distintas regiones del mundo, con la misma fuerza, visceral desprecio por lo diverso y entronización del supremacismo que ocurría siete décadas atrás.

¿Qué es la ultraderecha? Una visión extrema, o extremista, de la ideología conservadora. Es decir: una defensa total, sin crítica alguna, del sistema capitalista (como es toda posición de derecha), pero a diferencia de una actitud........

© Aporrea