Judaísmo y clase social (I)
Capítulo 1: Judaísmo y clase social
A menudo, el antisemitismo y el sionismo han compartido una visión deformada y esencialista del pueblo judío, reduciéndolo a una unidad homogénea, ajena a la lucha de clases, es decir como si no tuviera burguesía y proletariado. Esta imagen carece de fundamento histórico y material. Las comunidades judías en Europa, especialmente durante los siglos XIX y XX, estaban profundamente divididas socialmente, como cualquier otra comunidad bajo el capitalismo. La mayoría de los judíos no eran banqueros ni grandes comerciantes, sino trabajadores, artesanos pobres, pequeños vendedores ambulantes y proletarios.
En Europa del Este, donde se concentraba la mayoría de la población judía del mundo antes del Holocausto, el panorama era elocuente. Según el censo del Imperio Ruso de 1897 —el más completo realizado antes de la revolución—, vivían en el imperio casi 5,2 millones de judíos, lo que representaba cerca del 4% de la población total. De estos, más del 75% residía en pequeñas ciudades y pueblos (shtetls) dentro de la Zona de Asentamiento impuesta por el régimen zarista, donde se les prohibía vivir fuera de ciertas provincias.
Testimonios de la miseria obrera judía militantes del Bund como Vladimir Medem describían los barrios judíos de Varsovia como "un infierno de sudor y hambre": "En las fábricas de cigarros y textiles, mujeres y niños trabajaban 14 horas al día por unos pocos kopeks. Los 'sweatshops' del distrito de Nalewki eran cámaras de tortura donde familias enteras se consumían cosiendo ropa para los mercados de Berlín y Moscú."
En estas comunidades, las condiciones eran miserables. La mayoría de los hombres judíos trabajaban como artesanos empobrecidos (sastres, zapateros, carpinteros, herreros) o vendedores ambulantes, mientras que las mujeres judías también trabajaban en los oficios textiles, como costureras, planchadoras o bordadoras. No tenían tierras ni acceso al empleo público, y sufrían restricciones legales, pogromos recurrentes y marginación sistemática.
El historiador marxista Abram Leon describe en la concepción materialista de la cuestión judía cómo el judaísmo sobrevivió a la Edad Media como clase social intermedia, y que con el ascenso del capitalismo, la mayoría de los judíos se proletarizó, especialmente en Europa Oriental. Escribe:
"La descomposición del modo de producción feudal y el desarrollo del capitalismo moderno significaron para el judío la decadencia progresiva de su papel de intermediario... la gran masa judía fue arrojada al proletariado o al subproletariado."
— Abram Leon, La concepción materialista de la cuestión judía, 1942.
En Polonia y Lituania, hacia 1910, más del 80% de los judíos vivía en la pobreza o era asalariado. Según los estudios del Bund, organización socialista judía fundada en 1897, la mayoría de sus miembros eran trabajadores manuales empleados en los sectores textil, de la madera, impresión o pequeños talleres industriales. Sus informes internos reflejan que las condiciones de vida en barrios como el de Nalewki, en Varsovia, o el de Vilna eran similares a las de los cinturones industriales más empobrecidos de Europa. Es decir, su inmensa mayoría era proletaria.
Yitzhak Gruenbaum, activista judío y luego líder sionista, reconocía en sus escritos previos a emigrar a Palestina:
"Nuestros barrios son oscuros, fríos, sin alcantarillas ni escuelas. El hambre camina por nuestras calles. Este no es el gueto del orgullo nacional, sino el de la necesidad y la miseria."
— Yitzhak Gruenbaum, Crónicas del shtetl, ca. 1912.
También Isaac Deutscher, destacado marxista judío y biógrafo de Trotsky, describió así la experiencia de los judíos polacos y rusos:
"El judío pobre del shtetl no era banquero ni burgués. Era zapatero, sastre, obrero textil o jornalero. Su vida era un largo acto de resistencia contra el hambre, la policía zarista y el pogromo."
— Isaac Deutscher, El judío no-judío, 1958.
Las estadísticas oficiales del Joint Distribution Committee, una organización humanitaria judía, también ofrecen cifras ilustrativas: en 1920, más del 65% de los judíos en Polonia vivía por debajo del umbral de pobreza, y en Ucrania, tras la guerra civil, la situación era aún peor. Además, la inmigración masiva de judíos hacia Estados Unidos entre 1880 y 1920 fue impulsada en su mayoría por la pobreza extrema y la persecución. En Nueva York, por ejemplo, el Lower East Side se convirtió en un gueto obrero donde cientos de miles de judíos vivían en condiciones de hacinamiento y explotación laboral, trabajando en la industria textil bajo jornadas extenuantes.
Esta realidad de opresión y explotación fue también reconocida por las autoridades zaristas. Un informe del Ministerio del Interior del Imperio Ruso (1898) señalaba:
"Los judíos son una clase apartada, pero no una clase privilegiada. La mayoría vive del trabajo manual, a menudo de los oficios más humildes, sin propiedad ni perspectivas de progreso."
En definitiva, la caracterización del "judío rico" que impulsaron tanto el antisemitismo como más tarde el sionismo burgués, oculta una verdad fundamental: la gran mayoría del........
